Esta obra fue comisionada por una familia que deseaba ser representada a través de un universo fantástico y surrealista. Mediante figuras animales, símbolos y elementos oníricos, la composición construye una narrativa visual que explora la identidad, los vínculos familiares y el poder de la imaginación.
Por su gran formato y el alto nivel de detalle, la pieza representó uno de los retos técnicos y creativos más ambiciosos de mi trayectoria. Su desarrollo se extendió durante varios meses, requiriendo un cuidadoso proceso de investigación, planeación y ejecución. Hoy, la obra se encuentra completamente terminada, consolidándose como un proyecto que refleja la evolución de mi lenguaje pictórico y mi interés por crear mundos simbólicos cargados de significado.