Realizada por encargo para la señora Lorena, esta obra de gran formato retrata a sus nietos en un escenario surrealista inspirado en la imaginación y los juegos de la infancia. Cada uno aparece acompañado de sus elementos, disfraces y mascotas favoritas, rodeados de criaturas fantásticas que construyen un universo lleno de magia y fantasía. La pieza celebra la creatividad, la imaginación y la capacidad de asombro propias de la niñez, convirtiendo los recuerdos y mundos imaginarios de sus protagonistas en una composición pictórica. Actualmente, la obra forma parte de una colección privada en Michoacán.